Rodalito: ese toro de dos orejas


El que mejor estuvo en toda la tarde no salió a hombros. ¿Es que han estado mal los toreros? No, no es eso. Pero es que Rodalito, número 48 con el hierro de Peñajara estuvo sublime para el toreo eterno. Nobleza y calidad en su embestida. Con fijeza embistió humillado por ambos pitones. Tanda tras tanda ahí siguió Rodalito para poner Madrid patas arriba. La definición de toro de triunfo y con el que sueñan los toreros para una plaza así. Ese toro de: “eh, que tengo dos orejas”. Un toro para que la gente saliera también toreando. Ese fue y será Rodalito. Entonces, ¿estuvo mal César Jiménez? No. ¿Estuvo bien? Sí, y aquí ya es donde empezamos con los peros.

César Jiménez se llevó a Rodalito a los terrenos del 5 -donde menos viento hacía y donde más jaleraron la faena-. Empezó rodilla en tierra y pronto vio lo que tenía delante. Un regalo valorado en una Puerta Grande en Las Ventas, y encima con manual de instrucciones. Uno de esos abre fácil. Es decir que el toro le pidió cada vez que tomaba la muleta que le cortara las dos orejas. Su labor fue de una. Justa y a ley refrendada por la estocada con que Jiménez terminó con Rodalito, uno de los toros de la feria, que ¡novedad! este sí fue al caballo.

Medio triunfo estaba hecho. Faltaba el otro medio. No empezó bien cuando se devolvió al quinto. El sobrero de Carmen Segovia tuvo movilidad. Sin clase ningun, vale, pero se movió. Ahí César Jiménez estuvo por encima. Hizo todo lo posible por adecentar la embestida del quinto bis que metía bien la cara pero que le faltaba final. Lidió y peleó -no es lo mismo- para cortar la oreja. La gente se había animado en banderillas con la buen actuación de Jesús Arruga (el tercero) y José Daniel Ruano (en menor medid). Consiguió sacar algún que otro pase de calidad. La petición fue mayoritaria y su tocayo D. Trinidad sacó el pañuelo con el que muchos quiseron secarse las lágrimas al enterarse que iban a abrir la Puerta Grande, y lleva 3.

Pero la culpa de cómo está montado el sistema en la primera plaza del mundo no la tiene ni Trinidad López, ni el público que pide los trofeos ni mucho menos el torero que se pone delante. Las dos faenas de César Jiménez eran de oreja. La primera pese a que el toro era de dos estuvo bien en muchos momentos y con el quinto hizo un esfuerzo lididor que bien merece ese premio. Una y una suman dos. Eso es lo que se debería cambiar. Una Puerta Grande debe levantar a la gente de sus asientos, que nadie comente otra cosa al día siguiente. Y mucho me temo que entre Palha y Palha César Jiménez se va a llevar muchos palazos.

Quien se los llevó durante la corrida fue el eterno Eugenio de Mora. Con un lote imposible fue corneado en la mano en un pase de pecho. Javier Cortés que volvía como promesa no pudo disfrutar ni mostrar su concepto. Torean poco los dos y así seguirán estando. Aunque no debería ser así.

21ª de Abono. Casi lleno. Toros de Peñajara. Bien presentados aunque desiguales. Corrida seria y complicada salvo el gran segundo, bravo y con clase. Un sobrero (5º) de Carmen Segovia, serio y manejable.

Eugenio de Mora (champán y oro): silencio en los dos.

César Jiménez (azul eléctrico y oro): oreja y oreja.

Javier Cortés (nazareno y oro): silencio en los dos.

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