Oreja arriba, oreja abajo.


Amaneció el día complicado y la corrida comenzó con gente a la contra. Hasta 13 toros 13 se rechazaron de Justo Hernández. La sustituta fue Parladé y de Juan Pedro Domecq -padre e hijo-. La gente dejó de entender cuando por toriles salió el primero de la tarde. Un toro sin plaza y además con poca fuerza. La primera parte del festejo anunciaba a gritos la expresión: corrida de expectación, corrida de decepción.

Resulta difícil equiparar criterios en una corrida de toros. Dos orejas dos se cortaron ayer en Las Ventas en un San Isidro de los más triunfalistas de los últimos años. Una de ellas fue para Castella por una labor en la que primero dio distancias al buen cuarto y al que fue acortándosela hasta terminar con el arrimón. Donde más seguro se siente Sebastián. Revulsivo para Castella la oreja, como lo fuera la del Cid. Las hermanitas de la caridad en que se han convertido quienes sacan sus pañuelos y sólo se las guardan con los novilleros.

La segunda fue para Manzanares, que parte es de su magnífica cuadrilla. De la gran lidia de Curro Javier y la buena ejecución del tercio de banderillas de Juan José Trujillo y Luis Blázquez. JMM bordó el toreo al natural cundo decidió cruzarse y citar dentro de cacho. Colocado la expresión del toreo de José Mari es una pintura, un cartel de toros. Pitaron los tendidos cuando esto no pasaba. No debería ser necesario que se recrimine la colocación para torear como él toreó ayer. Llevando ligado al toro y sin brusquedades. Si el otro día faltó toreo con la zurda ayer tuvimos para aburrirnos de toreo bueno. La estocada no fue igual, no fue tan emocionante. Por eso la cosa quedó en una oreja.

Quien no cortó oreja, pero que tuvo las dos en la mano (mejor dicho estoque), fue Alejandro Talavante. La faena al sexto llevó su firma. Autor de los mejores naturales de la tarde. Talavante que también parece haberse encontrado a sí mismo dio otro recital de toreo al natural. Alargando la embestida al toro que le costaba repetir y haciéndole las cosas muy bien para sacarle lo que tenía. Que no era claro como tampoco su embestida hasta que Talavante lo metió en la franela para bajarle la mano y torear a cámara lenta. Falló con la espada, con el descabello y hasta sonaron dos avisos. Pero la faena y su actitud ahí quedan. Uno de los triunfadores de San Isidro.

Dos orejas que pudieron ser más o que debieron ser menos. Oreja arriba, oreja abajo. Según se mire. Lo que sí es claro que tras la de El Cid y la de Castella hacen más justas las dos de la Puerta Grande de José Mari.

11ª de Abono. “No hay billetes”. Cuatro toros de Parladé y dos de Juan Pedro Domecq (4º y 5º). Todos con la divisa negra. Desiguales de presentación y con la fuerza justa. Mejores los 3 últimos. Sobretodo 4º y 5º. El 6º rajado, colboró más en tablas

Sebastián Castella (púrpura y oro): silencio y oreja tras aviso.

José María Manzanares (turquesa y oro): aplausos y oreja tras aviso.

Alejandro Talavante (nazareno y oro): silencio y vuelta tras dos avisos.

En el 5º saludaron los tres miembros de la cuadrilla de Manzanares. Curro Javier con la brega y Trujillo y Blázquez con los palos.

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Una respuesta to “Oreja arriba, oreja abajo.”

  1. Siguen regalando orejas a las figuras en San Isidro. Cid, Castella, Juli…incluso podria discutirse la de Manzanares de ayer.
    la gente de domingo que va a los toros destroza todo. El reglamento debería cambiarse y la primera oreja no debería determinarse por petición mayoritaria. Aunque los presidentes muchas veces son de pañuelo fácil.

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