Encastado sobrero de Navalrrosal en Las Ventas


Navalrrosal encastado para vencer al tiempo

Decidió Esaú Fernández irse a toriles y empezó el diluvio. No quiso esperar el tiempo y al frío se unió el agua, y al agua el viento. No le importó al de Camas. A porta gayola se fue a recibir al primer de Los Chospes. Chicuelinas en el quite y mucha voluntad. El toro se orientó y Esaú se llevó una fuerte voltereta sin consecuencias aparentes. En el cuarto se repitió la historia. Fue salir y comenzar el diluvio. Del reservón primero al soso cuarto no cambió la idea y con ambos optó por abreviar. Se agradece tal y como iba la tarde. ¿Es verdad que va a tomar la alternativa en Sevilla? ¿Es cierto que Morante será el padrino?

Tan cierto como que a la muerte del quinto había pañuelos blancos pidiendo la oreja al mexicano Sergio Flores. El toro más manejable de Los Chospes dejó poco contenido en el ruedo al juntarse con el novillero. Como pasara en su primero, al que veroniqueó con gusto y al que le robó una buena tanda al natural, no evitó los enganchones. La sosez de su oponente no permitió mayor lucimiento. De lo malo, lo menos, Flores no falló un quite y mostró mucha voluntad y ganas de agradar. En novillero, con camino que recorrer, quizás con la plaza en condiciones más propicias.

Lo mejor del festejo llegó con el lote de Emilio Huertas. Los dos tercios de banderillas que protagonizaron Ángel y José Otero en el tercero y sexto respectivamente pusieron de pie a los aficionados para ovacionar la perfecta ejecución de la suerte. También hay que destacar que salió el sol cuando lanceó a la verónica de salida al tercero. El genio del primero de su lote no dio opción a Huertas que no consiguió hilvanar dos pases segudios. Sí lo hizo en el sobrero que cerró plaza. Jardinero, de Navalrrosal. Un novillo muy encastado para hacer olvidar al público de Las Ventas el diluvio universal que esta vez no trajo consigo el refrán de la tarde de triunfo. En lugar de aprovechar las veinte embestidas que dio el gran  Navalrrosal, y hubiera dado más, se limitó a dejar pasar por la tela al novillo que entraba con alegría y emoción. Pidieron la oreja pero Muñoz Infante entendió que tan por debajo había estado del novillo que no merecía premio tal. Bastante fue la vuelta al ruedo que saldrá en las crónicas.

Dijo Jose Miguel Arroyo que una cosa era torear, otra pegar pases y que también estaba lo de acompañar la embestida del toro. En la lluviosa y fría tarde de Las Ventas tuvo lugar ese amplio muestreo.

 

Madrid Las Ventas. Cuatro mil espectadores en tarde fría y lluviosa.

Se han lidiado cinco novillos de Los Chospes (uno más devuelto) de poco juego en general a excepción del 5º con mayores opciones.  Un sobrero de Navalrrosal (6º bis) encastado.

Esaú Fernández (perla y oro): silencio y silencio.

Sergio Flores (blanco y oro), que se presentaba en Madrid: silencio y saludos.

Emilio Huertas (verde manzana y oro): silencio y vuelta al ruedo tras petición.

 

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