2ª de la feria de Valdemorillo
Aviso para navegantes
Volvía la ganadería triunfadora del curso pasada. Como las mareas que suben y bajan son las temporadas de la vacada de Rufino, ayer parece indicar que está volviendo a subir. Peñajara sólo pudo lidiar cinco toros al invalidarse otro tras ser sorteado por la mañana. El remiendo fue de Javier Gallego que no dio mucha opción al triunfador de la tarde. Iván Fandiño sorteó el mejor toro de la corrida en quinto lugar. El segundo de su lote le ofreció una embestida limpia y humillada aunque pecó de una mayor alegría. Fandiño dibujó muletazos de alto nivel en una faena con mucho gusto que sirve como aviso a lo que esta temporada va a pasar con este torero de tan buen corte. Viento en popa. Paseó una oreja, después de una buena estocada y un descabello, de toro, que si bien tenía calidad al meter la cara, le costaba a partir del segundo entrar en la tela, se le concedió una vuelta al ruedo pitada por gran parte de público. Supongo que el curso para presidentes de plazas de toros es opcional pues ayer en la feria de San Blas el del palco hizo aguas.
También su generosidad se vio en el que abrió plaza y al que Fernando Robleño, corsario de los mares duros, cortó un apéndice. El toro tenía poco y ese poco se lo sacó Robleño. La faena careció de vistosidad por los continuos enganchones, el toro cabeceaba y la entrega de Robleño, a base de ponerle la muleta en la cara lo fue templando y a más por ambos pitones. La estocada, aunque fea, efectiva. Con el cuarto no terminó de acoplarse, el de Peñajara no tuvo una embestida franca y fue aplaudido por la voluntad.
Completaba el cartel Alberto Aguilar. En sus dos toros salió con ganas de triunfo, estaba igual que los espectadores, con ganas de toros. Fue a por todas desde el primer saludo con una larga cambiada en el tercio al primero de su lote. Aguilar se fue al centro del ruedo para empezar con la diestra la faena a un toro con movilidad y opciones. Sobre ese pitón llegó lo más destacado de su faena. Tres tandas con la muleta montada que hicieron sonar los olés. El toro buscaba las tablas, huir y abandonar, aunque mostró clase en sus primeras embestidas. Muy avispado Alguilar impidió que se rajara el toro de Peñajara.Mató mal y la faena no llegó a trofeo aunque saludó una ovación, merecida, de lejos.
Con el sexto la cosa fue bien distinta. Le costó mucho conectar con los tendidos. Pese al calor impropio de Valdemorillo, debe ser por la costumbre, el público se enfrió. No acertó en la tecla, la del toro sí, sujetándole al salir de cada pase y cruzándose. Muy listo navegó durante toda la tarde Aguilar. Haciendo las cosas a favor del toro para que le colaborara.
Tanto Fandiño como Aguilar arrancan fuerte, con ganas de izar las velas para cuando sople el viento. Así, como ayer, terminará llegando ese aire fresco. Lo de estos dos toreros ayer, fue un aviso para los navegantes que fueron a conquistar las américas. Aquí tienen competencia esperando con los cañones cargados.
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2ª de Abono en Valdemorillo. Más de tres cuartos de entrada.
Se han lidiado cinco toros de Peñajara, correctos de presentación y colaboradores. Mejores 3º y 5º – «Brasileño», Nº 86, 496kg. 01-07, Colorado, se le concedió la vuelta al ruedo.Un remiendo de Javier Gallego (2º) reservón. A más el 1º y manejable el 6º.
Fernando Robleño (salmón y oro con remates negros): oreja y palmas.
Iván Fandiño (lila y oro): silencio y oreja.
Alberto Aguilar (celeste y oro): saludos tras aviso y ovación tras aviso.
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